ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA BANDA DE MÚSICA

Pegalajar es un pueblo singular, algo que no escapa a la visión del visitante que por primera vez llega a la población y establece contacto con su entorno y su gente. Esta singularidad también se manifiesta en el paisaje y la sonoridad del mismo, producto de una orografía donde el viento convierte sus ráfagas en música al cruzar las rastras de la Serrezuela, bordear las calles del Trascastillo o encajonarse en el barranco Villajos. Música omnipresente en la población, que desde antiguo ha formado parte de sus valores culturales, y ha tenido gran afición entre sus habitantes. Ya en 1603, los músicos y danzantes de Pegalajar actuaban en las fiestas del Corpus local y de otras poblaciones con su banda de diablillos, cascabeles, laúd y tambor, una actividad muy arraigada en el pueblo. También el Premio Novel Vicente Aleixandre recogió en su obra los recuerdos de su infancia en Pegalajar cuando escuchaba a un niño ciego sentado en una silla de anea, tocando la bandurria. Era uno de tantos pegalajeños que tocando bandurria, acordeón, violín o guitarra animaban desde antiguo las fiestas y la vida social del pueblo.

Reflejo de esta afición es la datación de la existencia de una banda de música desde antiguo, la cual siempre estuvo presente en los acontecimientos más destacados del pueblo. No sabemos cuándo se formó. Es posible que surgiera unida a los acontecimientos revolucionarios liberales que se producen en la primera mitad del siglo XIX, con la formación de los batallones de Milicia Nacional entre los vecinos y su entrenamiento marcial. La primera referencia documental a la Banda de Música data de 1854, cuando tras la revolución de tipo liberal progresista de ese año y para manifestar la alegría popular, la Banda tocó el Himno de Riego en la Plaza ante la multitud, entre repique general de campanas, disparo de armas de fuego y vivas.

Otro acontecimiento importante para la población en el que intervino la Banda de Música tuvo relación con el viaje que la Reina Isabel II hizo en 1862 por el Sur de España. Teniendo que pasar la Reina camino hacia Granada por el término municipal de Pegalajar, la Corporación organizó festejos con tal motivo. El día 9 de octubre de 1862, los vecinos de Pegalajar, a cuya cabeza iba el alcalde Francisco Javier de Vilches, bajaron al Molino de Atocha para agasajar a la Reina y altezas reales a su paso. Cuando «se divisó la regia comitiva la banda de música, preparada al efecto, tocó la marcha Real, mezclándose con incesantes vivas generales».

Desde finales del siglo XIX era costumbre que la Banda de Música amenizara las noches de los días festivos de julio, agosto, septiembre y octubre, de 9 a 12 de la noche en los paseos públicos, instalándose un alumbrado especial cuando tocaba. Por entonces era dirigida por Gregorio Fernández Martos. La Banda de Música también era requerida para las fiestas religiosas (procesiones del Corpus, Semana Santa…); cívico religiosas (fiestas de la Patrona); o acontecimientos especiales, como los festejos para celebrar la coronación de Alfonso XIII, la venida del Obispo…

En la larga trayectoria histórica de la Banda de Música hubo períodos difíciles, pues el soporte de la Banda siempre ha sido la ilusión y el sacrificio de sus componentes junto el apoyo del Ayuntamiento, cuando este apoyo ha faltado ha sido difícil mantenerla. A partir de 1920 la Banda desaparece, por lo que el Ayuntamiento trae para los festejos bandas de Baeza, Jaén, Úbeda, o de Granada; hasta que en 1931, con la nueva Corporación Municipal republicana, hay un relanzamiento de la música local. La división política afectó también a la música al formarse dos bandas. Una de ellas era la llamada «El Progreso», que se encargaba de amenizar entre otras la Fiesta Nacional del Trabajo del 1 de Mayo, la otra era «La Unión», cuyo director era Juan Morales López. Ambas bandas eran conocidas popularmente como «La Vena» y «Los Calvos» debido a la juventud de unos y a la vejez de otros.

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BANDA DE MÚSICA “LA UNIÓN”

La llegada de la Guerra Civil supuso un duro golpe para la música local. Pero a pesar de ello, el interés por la música continuó en auge y en 1937 hay un intento de creación de una Escuela Municipal de Música y Banda Municipal que tras finalizar el conflicto, en 1940, el Ayuntamiento llevó a cabo, siendo el alma de la nueva Banda el Maestro Juan Antonio Chica Torres. Volvió a desaparecer años después, cuando éste abandonó la población. Por entonces, la Banda de Música de Baeza se encargó de amenizar las fiestas en Pegalajar. En 1951, con la llegada del nuevo alcalde, Francisco Antolín Chica Torres, se producen importantes cambios en la población, también en los festejos locales, a los que siempre ha estado muy unida la banda de música. Cambia la localización del ferial, que se desplaza de las plazas del Generalísimo y Campillejo en beneficio de la actual localización en la Calle de la Fuente y la Explanada, entorno de la Charca que alberga los fuegos artificiales, acuáticos a partir de estos años. La Banda de Música se consideró parte importante en esta transformación, por lo que en 1953 se formó una Banda con subvención municipal para la compra de instrumentos, que serían propiedad del Ayuntamiento. Como director de la Banda se nombró al maestro nacional Alfonso Escamilla Roa. Más tarde actuó como director interino Fidel Tejada García.

El apoyo del Ayuntamiento se tradujo en un fuerte impulso a la música en Pegalajar, de tal forma que en 1960, entre los músicos y aspirantes había un notable número de personas. Años después, debido a diversas causas, entre ellas la fuerte emigración que sufrió el pueblo y la falta de apoyo económico, desapareció la Banda. Parte de los instrumentos quedaron almacenados en las dependencias del Archivo Municipal.

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BANDA DE MÚSICA DE PEGALAJAR (AÑO 1963) 

 

LOS INICIOS DE LA BANDA ACTUAL (1982-1985)
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